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Yo también he tenido SOBRES (#118)

Desde hace mucho tiempo, tenía muchas ganas de escribir este post. Si no lo he hecho antes, es porque mi estrategia en las redes,  tanto a nivel  profesional, como personal, es intentar no escribir noticias negativas o intentar no hacer demagogia de algunos temas de actualidad. Pongo intentar, porque muchas veces una cosa es lo que quieres hacer y otra es la que al final resulta que has hecho.

Últimamente  tengo una especie de sensación de que a mi me han pasado cosas que a los demás no le pasan; cierto que siempre he tenido una vida muy activa y esto hace que me pasen muchas cosas buenas y malas. También tengo la sensación que cada vez más, la gente agachamos la cabeza, acción en parte justificada por todo lo que esta cayendo, pero como bien sabemos esta no es la solución para salir adelante.

Pues sí, yo también he tenido sobres, y no me avergüenza decirlo. Aclarando que, como en todo, hay sobres buenos y sobres malos.

sobreCuando hablo de sobres buenos, estoy hablando de este tipo de sobres, que al igual que otros compañeros, he recibido a lo largo de mi carrera profesional.

Los llamábamos  sobres,  ya que  estas cartas nos las entregaban, individualmente, el Consejero Delegado de la empresa,  metida en un sobre. Siempre había un por qué: ya sea un esfuerzo extraordinario, como fue en este caso, o también teníamos las bonificaciones a final de año, según resultados.

Tal vez estés pensando: qué chollo!.  Pues si y no. Este sobre extra o bonificación que nos dieron a tres compañeros, fue en un proyecto de 6 meses, en el cual por imposición desde Alemania y Japón, decidieron llevarse el ERP SAP (software de gestión empresarial) de España a Alemania. Año 2004, primeros movimientos de la Globalizacion de  las grandes empresas. Este proyecto fue el principio de lo que luego llego en 2007, los despidos; el tener parte de la informática centralizada supuso reducir puestos de trabajo además de cambiar el centro de toma de decisiones. Las conclusiones finales no nos las explicaron directamente, pero todo el departamento sabíamos cual iba a ser el final. Es más, algún compañero tomo la decisión de no colaborar activamente en el proyecto, por lo que toco reasignar competencias y os aseguro que no fue un proyecto nada agradable, además de bastante complejo.

De hay que no me de nada de vergüenza el reconocer que he recibido sobres, es más los sigo considerando justos. No deja de ser una forma más de motivar a la gente en el trabajo. Fueron 6 meses muy duros, en los que a parte del equipo nos toco trabajar fines de semana y muchos días jornadas maratonianas; en muchos proyectos informáticos hay que hacer muchas tareas a máquina parada, o los usuarios del sistema no pueden utilizarlo.

La entrega de estos sobres no se hacían a escondidas, ni tampoco se publicaban en el tablón de anuncios. No hacia falta, ya que como en otros muchos temas, siempre existía el “bien intencionado” que lo comentaba en la maquina de café o lo sacaba como dardo arrojadizo en algún momento inoportuno.

Estos “sobres buenos”, tenían su gestión o proceso definido. Los conocían, por supuesto, la gente del departamento de personal, contabilidad, tesorería y según el responsable del departamento se comunicaba o no en el departamento. En mi caso, como “supervisora del departamento de informática” yo siempre lo comunicaba a mi equipo, por temas de transparencia y para intentar evitar malos rollos.

cartaTambién guardo con cariño la carta de cuando me nombraron supervisora y no jefa o directora de informática.  Desde 1.995 se intento considerar el departamento de informática como un departamento transversal de servicios, dentro de una organización totalmente jerarquizada: sector automoción japones. Vuelvo a utilizar la palabra se “intentó”, ya que esto trajo, también, sus más y sus menos.

Como comentaba al comienzo,  desde hace muchos meses, ni me acuerdo ya cuando salto el caso de  “los sobres de Barcenas”, tenía ganas de sacar este tema. Me he animado a escribirlo hoy, como consecuencia de que ayer asistí al evento de la presentación del “Circulo Podemos Zarautz”.

Nunca  me he metido en temas políticos y tampoco tengo intención de hacerlo, de no ser como ciudadana de a pie. La política nos  afecta en el día a día a todos. Hace dos semanas, después del glorioso fin de semana de “bombardeo” caótico de noticias y disparates sobre el caso del ébola, personalmente  decidí pasar a la acción como ciudadana.

Como les he comentado a mis vecinos de Zarautz, que han dado el paso valiente de promoverlo, me gustaría unirme al circulo de ciudadanos “Podemos Zarautz” para ver si, localmente, podemos hacer algo, por lo menos en lo que nos esta afectando directamente, día a día, en nuestro pueblo.

Una de las pocas cosas que no me ha gustado de la presentación es el uso despectivo de la palabra “casta”. Es más uno de los promotores de la iniciativa la ha sustituido por una metáfora/cuento, de “Gatos” (políticos) y “Ratones” (ciudadanos) y esto me ha gustado más.

Me reafirmo, yo  también he tenido sobres y me alegro de ello. Sobre todo, porque han sido parte de mi carrera profesional en una fabulosa organización liderada durante muchos años por un “líder de los de libro”.  Un líder que se rodeo de colaboradores en los que delegaba la toma de decisiones, en los campos que dominábamos cada uno, y que confiaba en nosotros. A los que nos daba la enhorabuena, con “sobres” en bastantes ocasiones, y en los que en momento de fracasos o equivocaciones, el Dr. Ferdinand Fellner, como máximo responsable, los asumía y, es más, los reconocía en primera persona.

Por esto me he animado a sacar este complejo tema encima de la mesa. Muchos de los temas que se han  utilizado en tiempos de bonanza, no tienen que ser mal interpretados ni debemos de sacarlos fuera de contexto. Las nefastas praxis que están saliendo y están en entredicho , no hay que generalizarlas y menos utilizarlas para seguir “hundiendo el sistema”. Que hay que hacer algo, creo que casi todos estamos de acuerdo, solo nos falta pasar a la acción.

Dentro de unos meses os contare que tal va la iniciativa y os aseguro que a mi me gustaría volver a repartir o recibir “sobres buenos”. Por cierto con este hice un fabuloso viaje a China y el Tibet.

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