Estás aquí: Inicio » Una ROSA y una ESPINA » Una de yuppis-gurus, vivida en primera persona (#109)

Una de yuppis-gurus, vivida en primera persona (#109)

Chequeando material de referencia, para utilizarlo en el proyecto #RompiendoMoldes, me he encontrado con este fantástico párrafo de “La cultura del nuevo capitalismo” de Richard Senett:

“A los ejecutivos urgidos por el capital impaciente, el resultado inmediato del progreso tecnológico les inspiro la creencia de que sabían lo suficiente y , por lo tanto, podían ordenar cambios inmediatos desde la cumbre de la organización. A menudo esa creencia les llevaría a su perdición.”.

Tal vez pueda parecer algo sorprendente, pero para aquellos que nos ha tocado convivir con estos ejecutivos también reconocidos como los yuppis-gurus, no lo es.

A mi me ha tocado torear a unos cuantos de estos “miuras” ejecutivos.

No voy a dar pistas en que empresa y menos utilizare nombres propios. No creo que ellos lean mi blog, pero si es así les recuerdo lo que les dije en el momento de mi despedida: “A nivel personal, todos sabemos que podría continuar trabajando con vosotros, pero profesionalmente yo soy la incompatible en esta organización”.

La anécdota que me ha venido a la cabeza  a la hora de volver a leer esta parte del libro es la siguiente:

Una visita súper relámpago con dos de mis jefes-gurus-yuppis; una comida de negocios, como la llaman ellos, que nos teníamos que desplazar en avión.

Uno de mis jefes y yo salíamos de Madrid y el otro de Barcelona. Teníamos que coger vuelo a Asturias para presentarles a un contacto-amigo mío. Por entonces en mi tarjeta de visita ponía Gerente Comercial y de Operaciones (vendedora y directora de proyectos).

El vuelo de BCN salía antes que el de Madrid y según íbamos nosotros en el taxi hacia el aeropuerto recibimos una llamada de mi jefe de BCN: “He perdido el el avión. Había salido con tiempo de casa, pero un gran atasco ha hecho que pierda el avión por cinco minutos”. Suele pasar. Nos comento que había pensado en coger el siguiente vuelo, pero se había percato que no llegaría ni a los postres.

El día parecía que iba a ser de estos que prometen por el ambiente que se empezaba a fraguar.la foto (2)

Nosotros tuvimos más suerte y con atasco incluido llegamos con 45 minutos de antelación al aeropuerto. Fantástico, tiempo suficiente para que mi “jefecillo” me comentará: “Que bien!, nos da tiempo a desayunar tranquilamente. Más, teniendo en cuenta que desde la cafetería se ve nuestra puerta de embarque”. Yo que no soy nada yuppi le conteste: “Perfecto, yo ya he desayunado, pero un café a estas horas no me va mal.”

Me percate que se tomaba muy en serio eso de tranquilamente, por lo que se me ocurrió, la tonta idea de comentarle: “No deberíamos de ir embarcando, solo faltaría que nosotros también perdiésemos el avión”.

Cual fue mi cara de sorpresa cuando le escucho: “Tranquila, que siempre hago lo mismo, me gusta embarcar el último, para así ver quien va en el avión o que me vean. Nunca se sabe.”

Pues esta vez no tuvo suerte. No nos vio embarcar nadie, ya que la puerta de embarque estaba cerrada cuando llegamos. Yo ya llevaba unos minutos sin ver a nadie embarcar, pero me dije, cállate, que es tu jefe y es de los que él lo sabe todo.

Pues si, hicimos pleno, de tres, tres perdimos el avión. A mi no me suponía gran problema, ya que la visita era con un buen amigo que habíamos trabajado juntos en otros proyectos y nos conocíamos bien.  A mis dos jefes no les conocía pero había oído hablar de ellos en nuestro entorno profesional.

Mi jefe de Madrid, sin consultarme nada, “of course”, llamó a su secretaría y nos saco otros dos billetes para llegar súper tarde y pasar de comida de negocios a casi-casi un “tapeo entre colegas”, que también le servía a él.

¿Que os parece?. Un gran paripé, a costa de cinco billetes de avión, más el costo del sueldo, más el coste de oportunidad de no estar trabajando en otros frentes.

A mi amigo le falto tiempo, al día siguiente,  para llamarme y comentarme: “Ana, ¿de que van estos?”.

Pues de que van a ir, Patxi, de Yuppis-gurus guay del paraguay.

Como siempre, os  pregunto: ¿Soy a la única que le pasan estas cosas? . O tal vez es hora de ir #RompiendoMoldes y contar verdades, tra, la, la!. Tal vez al contarlas o leerlas nos sirvan para reflexionar que cuando hablamos de productividad, eficiencia, eficacia, etc, debamos de empezar primero con estos temas y no con otros.

Todos aquellos que, en las dos últimas décadas, nos ha tocado trabajar en medianas-grandes corporaciones y hemos tenido cargos medio-altos, seguro que de estas tenemos para dar y tomar. Yo tengo unas cuantas y precisamente son las que me sirven para “saber que no quiero”, que no es poco.

Bueno equipo, aquí va mi segundo post, de los que he prometido ir escribiendo según me venga la inspiración. Esta me ha venido en seguida, esta mañana, mirando al mar!!!

la foto (3)

P.D: Os dejo que ayer tarde noche, entraron los moros y cristianos en el Castillo de Peñíscola y según el programa de fiestas lo abandonan esta tarde-noche. Habrá que ir a despedirlos 😉

Deja un Comentario

Tu dirección de email no será publicada. Required fields are marked *

*

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.