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Con la fresquilla los Bits viajan mejor (#181)

Momentos tierra trágame!!. Hace tiempo quería empezar con esta serie de post y que mejor momento que hacerlo ahora, así los utilizaré de comodín para “Mi reto”.

En la Gestión de Proyectos, el PMBOK® nos habla de la bonanza e importancia que tienen las Lecciones Aprendidas del proyecto pero, hay que ver como nos cuesta poner esto en practica. También se suele decir que los errores son magnificas oportunidades de aprendizaje.

Con esta serie de post lo que pretendo es recopilar en mi blog y compartir con vosotros esos terribles momentos de “Tierra trágame” que en ocasiones aparecen en los proyectos. No estoy hablando de riesgo no, estoy hablando de situaciones en las que las guardas como anécdotas vividas. Me encantaría que alguien más se animase a contarnos alguna propia, a ver si hay suerte.

Voy a empezar con una situación en la que me sacaron los colores y bien. Una situación que no me la creía y que me cabreo mucho pero que al final paso a ser una especie de broma o coletilla que utilizábamos mucho en el departamento de informática y en la Red de Concesionarios de Mitsubishi Motors.

Dentro de los proyectos estratégicos en Mistusbishi Motors España estaban todos los relacionados con la Red de Concesionarios, nuestros clientes directos. El proyecto de “Selección e implantación del sistema de comunicaciones con los concesionarios” era por entonces el principal proyecto que teníamos entre manos. No voy a entrar en detalles técnicos pero comentar que aunque el proyecto era estratégico no nos fuimos a la opción de elegir una tecnología punta. No recuerdo bien el año, pero sería entre 1991-1995, donde por entonces las comunicaciones no eran para nada las que tenemos actualmente; internet era algo muy lejano todavía. Para situar mejor la época acabo de encontrar este dato en internet:

“En 1993, apareció el primer servidor web español, el de la Universidad Jaime I. Su responsable, Jordi Adell, se convierte en un pionero de la red de nuestro país y continúa la tendencia de Internet en España, siempre en estrecha relación con el mundo académico y del conocimiento.” Fuente

Otro dato importante es que, para este proyecto,  me fui a la Coruña a una empresa que por entonces no era tan conocida como ahora. Una empresa que se dedicaba a temas de ropa, si mal no recuerdo su nombre era INDITEX. Preguntando y analizando opciones no se como llegue a Inditex, creo que el informático de alguno de los concesionarios de Galicia me hablo de lo bien que funcionaba la recogidas de datos desde la central de Inditex a unas cuantas tiendas que ya tenían por España. Dicho y hecho, investigue hasta llegar a mantener una reunión con la responsable de informática que llevaba esto.

Curiosamente su tecnología para nada era puntera, todo lo contrario era “made in La Coruña” por una informática muy crack que tenían al cargo de este tema, María. Se trataba de un desarrollo muy innovador por entonces, sencillo, eficaz y además muy barato. Vaya todo una joya. Por entonces las grandes marcas tipo IBM o consultoras del estilo de Accenture te ofertaban unos sistemas bastante sofisticados, complejos, pioneros y además muy caros.

La solución fue bien sencilla compramos un ordenador potente con un modem (eso que hacía unos ruidos bastante raros) para la importadora y los concesionarios tenían que tener un ordenador “normalito” para aquella época (un 286, nada más) con su correspondiente modem. La innovación estaba en como “recogíamos” y no en como nos comunicábamos. Nosotros, desde la importadora, teníamos un software que iba llamando uno por uno a cada ordenador de la red de concesionarios que tenían que dejarlos toda la noche encendidos. En cada uno de los ordenadores de la red de concesionarios tenían dos directorios uno que se llamaba IN y otro OUT. En el OUT ellos dejaban los ficheros con los pedidos de coches, de recambios o de garantías que querían enviarnos. En el IN nosotros les íbamos depositando aquellos ficheros de respuesta , informes, etc. Si la comunicación funcionaba a la primera ok; que fallaba se ponía en lista para la siguiente llamada y así hacíamos varias rondas todas las noches hasta que teníamos todos los ficheros de intercambio que con otros procesos se iban integrando según los íbamos recibiendo.

Este sistema que ahora puede parecer arcaico era “super-revolucionario” entonces y evitaba uno de los mayores problemas, hacíamos las llamadas de noche cuando las comunicaciones funcionaban mejor. A partir de las 8:30 las comunicaciones de calidad estaban reservadas para los bancos, la bolsa o empresas con alta criticidad en este tema.

Todo perfecto, se hicieron unos cuantos desarrollos por parte de uno de nuestros proveedores habituales propietario del Software de Gestión que teníamos homologado para la Red de Concesionario.

En informática pocos proyectos son sencillos si por medio hay integración de datos entre distintos sistemas. Así que las cosas no fueron como tenían que ir. En el periodo de arranque y pruebas, día si, día no, aleatoriamente el programa de llamadas se paraba y no funcionaba como tenia que funcionar. Vaya que se nos perdían muchos bits por la noche. Se pego el grito de alarma, se pusieron medios para chequear que pasaba e incluso me toco ir un par de veces a Inditex y “La marusiña” vino en una ocasión a Madrid pero los meses pasaban y a nosotros nos seguía fallando cuan escopeta de feria y además aleatoriamente.

Por supuesto tuve que oír comentarios jocosos de algunos proveedores, afectados en el tema, sobre lo que pasaba con las soluciones caseras y baratas. El caso es que, cuando fallaba, la repercusión era enorme y esto provocaba una crisis informática gorda de esas que deja por los suelos  la credibilidad profesional del departamento de informática.

La solución provisional fue un “retén de emergencia” formado por un consultor externo del proveedor y un compañero del departamento, Placido, que llegaban a las 7:00 de la mañana, chequeaban el sistema y si había fallado algo, hacían las llamadas manualmente a primera hora.

En esta situación, que se alargo unos cuantos meses ya que la “patata” caliente se iba pasando por distintos afectados en el asunto, llega la reunión Anual de Concesionarios, en la yo estaba como (in)responsable, en esta ocasión, de informática. Cuando llego mi turno de explicar como llevábamos el tema, muy mal por cierto, toma la palabra uno de los Gerentes que, con su peculiar acento andaluz y su guasa, me dijo:

La Calo– Gerente (llamémosle por ejemplo Juan): “Ana ahora en serio. ¿Tenéis pensado alguna solución emergente para “la Caló” en Andalucía? (Risas generalizadas en la sala)

– Ana: Perdona, Juan, no he entendido tu pregunta. No se a que te refieres con eso de “La caló” en Andalucía.

– Juan: Normal, nosotros tampoco entendemos muy bien cada vez que desde informática nos decís lo de “Tranquilos, que con la fresquita, los bits viajan mejor”.

Zas! Zas!  pleno momento tierra trágame. Yo seguía sin entender nada. Por supuesto que asumía que llevabamos meses sin poder solucionar un gravísimo problema. Por entonces, yo andaba inmersa en unos cuantos frentes nuevos  ya que el ritmo de proyectos era frenético. Al mismo ritmo andaban mis demás compañeros de departamento y las comunicaciones entre nosotros eran como eran y yo ya me temí lo peor.

Efectivamente, en plena reunión con todos los Gerentes de todos los concesionarios de España, me sacan los colores y me entero que en un periodo de máxima desesperación, mi compañero Placido había explicado que parecía que con “La fresquilla los bits viajaban mejor. Que cuando las llamadas se hacían de madrugada con la fresquilla las comunicaciones iban mejor”. TOMA , YA!

Importante tener en cuenta que la actitud de mi compañero Placido, ante momentos de crisis total, como en el que andábamos inversos en este proyecto,  solía ser muy parecida a la de su nombre. Placido era muy bueno a nivel técnico, pero ante un problema aleatorio, pero continuo, que no éramos capaces de solucionar, resulta que había optado por utilizar esta explicación en repetidas ocasiones para salir de paso. De primeras en la Red de Concesionario se lo tomaron a cachondeo pero, como bien sabemos todos, el cachondeo para nada es una técnica apropiada en la “resolución de conflictos”.

forges-hasta-aqui-hemos-llegadoLa verdad es que cuando conseguí salir de mi momento “Tierra trágame” intente trasmitir confianza y compromiso de que ese tema pasaba a ser “el asunto CRITICO del departamento” al que dedicaríamos el máximo esfuerzo hasta solucionar el problema de “La CALÓ”.

No hay como que te saquen los colores en público para tomar las riendas de un problema y no parar hasta que, entre todos, se consigue  dar con la solución real. Gracias al momento “tierra trágame” provocado por “La caló” conseguimos cerrar, del todo, uno de los proyectos más estratégicos, más sencillo y más conflictivos en los que me toco lidiar con unos cuantos “miuras”.

Sin entrar en más detalles, la pista principal de esta situación fue que, en muchas ocasiones, optar por soluciones innovadoras y caseras como esta, ante ofertas sofisticadas y tecnológicamente punteras no suele gustar mucho a “los grandes”. En fin.

Hasta aquí puedo contar. Por supuesto que no fui a la única que acorralaron en una reunión. En mi caso, me toco dar un fuerte “golpe en la mesa” en plan, hasta aquí hemos llegado. Reconozco que esta  forma tampoco es  de las mejores formas de resolver conflictos y solucionar los problemas que surgen en los  proyectos, pero esa vez fue la solución definitiva.

2 Comentarios

  1. Cuando aparecen los problemas es cuando te das cuenta de las habilidades que le faltan por aprender.

    Pero nunca se han forjado grandes marineros en mares tranquilos.

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