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Con la misma ilusión que construir un puzzle (#114)

Desde bien pequeña me ha encantado hacer puzzles. Encontrarte con un  montón de piezas, que sueltas no dicen nada, pero que sabes que cuando cada una esté en su lugar, la imagen final te va a encantar.

Algo parecido me pasa con los proyectos. Cuando nos enfrentamos a una serie de temas a desarrollar, resolver o tan solo analizar, al comienzo no dejan de ser eso, un montón de temas sueltos. Cada uno de estos temas son parte del proyecto que el equipo tiene que ir encajándolos, poco a poco, hasta desarrollar el proyecto total.

puzzle_pastorHay muchas técnicas para construir un  puzzle, a mi me gusta empezar construyendo el marco. Definir primero los limites para luego ir colocando las piezas, por colores o por grupos, “esta parece que es del pastor”, “estas otras creo que son del sombrero”; ir haciendo montones pequeños y trabajar en ellos.

Si el puzzle que estas haciendo es con algún peque, que tiene tu misma afición y con esa excusa te tiras al suelo con él y te pones a jugar, esto parece fácil. Fácil para el adulto, pero no tanto para el peque; un puzzle de 20 ó 50 piezas no deja de ser un gran puzzle para él. En este proyecto, el “peque” soy yo, claro.

En mis años de juventud me dio por hacerlos de tamaño grande, 5.000 piezas. De más imposible, bloquear una mesa de 2 metros por 1,5 metros para poder trabajar cómodamente durante unos cuantos meses es una misión bastante complicada. Recuerdo que el primero lo hice en casa de mis padres un mes que me quede sola; ” Esta es la mía!, toda la casa para mi”, así que me puse manos a la obra con mi primer 5.000.

Volviendo al tema de los proyectos, que es el objetivo de este post, lo mismo que me suele pasar cuando me enfrento a “un 5.000” hay un momento en que te bloqueas.  Entras en una fase en la de que te puedes pasar más de media hora para poner una pieza, o ninguna, y  dices: “A este paso, como que esto no voy a poder terminarlo.”.

Esta es precisamente en la fase en la que se encontraba un amigo-colaborador y su equipo con un proyecto antes de verano. Podríamos decir que era “un 5.000” ya que se trata de  un proyecto de “Cambios Estratégicos y Organizacionales” planificado para todo el 2014. Después de los 6 primeros meses, a finales de junio, se dan cuenta que el ritmo en el que van “poniendo piezas” se ha ralentizado terriblemente y empiezan los nervios a jugar malas pasadas al equipo: “Esto no avanza”, “Algo estamos haciendo mal”, “No estamos cumpliendo plazos”, etc.

puzzle_muralPues sí, por esta fase he pasado yo unas cuantas veces, cada vez que me animaba a embarcarme en “otro 5.000”. Recuerdo el último que hice, era un puzzle tapiz estilo rococó: “El pastor galante”. Una vez más “san google” ayudando a mi memoria. Pues este “sencillo puzzle”, fue un capricho que tuve cuando me compre mi primera casa, a finales de los años 80 en Bilbao. Por entonces estaba de consultora en la SPRI y me tocaba viajar bastante, incluso me tiraba temporadas en Madrid o Barcelona. Claro, el puzzle lo iba haciendo muy poco a poco. A los pocos meses de empezar el puzzle me ofrecen ser parte de un proyecto muy ambicioso “Montar una Importadora de coches 4×4 marca Mitsubishi en Madrid”. Recuerdo que al principio de la conversación dije: “Mitsu qué?” y en mitad de la propuesta dije “No gracias, me acabo de comprar un piso en Bilbao e irme a vivir a Madrid no esta dentro de mis planes”. Recuerdo esto perfectamente, ya que durante bastante tiempo, algunos me pusieron el mote de “la mitsu qué” y de la respuesta del Dr. Fellner, promotor del proyecto, que me dijo todo convincente: “Ana, los pisos se compran y se venden, no son más que un bien material”.  Claro, para contarle en ese momento  que, además,  tenia un puzzle a medio hacer, como os podéis imaginar, no procedia. La conversación que os digo fue un 26 de Abril, lo recuerdo perfectamente, ya que es un día importante para mi, es mi cumple. Pues mira por donde, el 3 de Junio de ese mismo año, estaba trabajando en “I.C.A, S.A.”, Importación y Comercialización de Automóviles, S.A. ;  a los pocos años paso a ser Mitsubishi Motors España. Por medio, antes del traslado, me tome la molestia de numerar la casi-mitad del puzzle que tenía ya hecho.

En el caso de los proyectos deberíamos de ir documentando, por lo menos lo mínimo necesario, de los procesos o fases que vamos avanzando. ¿Qué pasa con el proyecto en el que estoy, cuando otro mas importante o urgente se mete por medio?. Se que en muchos proyectos esto de documentar es casi una utopía; por suerte no lo ha sido en el proyecto en el que estaban bloqueados mi amigo y su equipo. Con esto de las nuevas tecnologías, tuvimos un par de skipe, me mando unos cuantos email con documentación de alguno de los temas que consideraban se habían bloqueado. Debatimos, compartimos opiniones y así es como a finales de Junio, “sin queriendo”, empezamos a fraguar el proyecto #RompiendoMoldes.

Gracias a que son veteranos de guerra en Gestión de Proyectos, habían ido documentando lo mínimo, pero suficiente, para poder compartir y analizar la situación en la que estaban. Esto les ayudo a tomar una decisión parecida a la que me toco tomar a mi, decidieron parar el proyecto los meses de Julio y Agosto, para en el mes de Septiembre retomarlo con más energía e ilusión y de paso plantear otro enfoque distinto y algún que otro cambio.

En el caso de mi puzzle, cuando ya estaba 100% establecida en Madrid y también en la nueva empresa, al año o más, un buen día saque la caja y me puse a reconstruir las fichas numeradas. Que gozada, nunca había sido tan eficiente haciendo puzzles, iba a todo meter, con la bolsa de las fichas numeradas, claro!. Como además tenia mono de terminar mi “obra de arte”, interrumpida voluntariamente por causas mayores, a un ritmo majo termine mi super puzzle mural; que durante muchos años lo tuve de cabecera de cama en mi piso de San Sebastián de los  Reyes. Por qué será que, a veces, lo más difícil suele ser lo mejor o lo más bonito. Como anécdota, con las prisas del traslado perdí un par de fichas. Horror, no me di cuenta hasta que ya me iban quedando pocas.  Problema-solución, ¿que tal un poco de artesanía casera?, reconstruir las dos piezas con miga de pan, pintarlo (con rotuladores y alguna pintura que tenia por casa) y luego disimularlo con el barniz del final. Notar se notaba, pero solo cuando lo comentaba y os aseguro que constaba lo suyo buscar las dos piezas de “miga de pan” entre las 5.000.

Algo muy parecido a lo que acabo de contar, también lo hemos vivido en el proyecto que estamos a dos días de cerrar. Como es de esperar en todo proyecto, hemos tenido algún que otro tema que nos ha costado más que otros, pero con un poco de debate, negociación y remodelación han salido, también, adelante. Este viernes damos, oficialmente, por cerrado el proyecto. Digo oficialmente, porque yo me quedo hasta el miércoles en Peñiscola, mi sede central del proyecto; lunes y martes, para rematar algún tema que, seguro que a última hora, tendremos que retocar o mejorar algo, y el miércoles me pongo de viaje de vuelta a Zarautz.

Esto es lo que te permite la Consultoría Artesana, poder hacer las cosas a un ritmo muy distinto al de la consultoría convencional, y como comentaba en “Paso 10: Cierre del proyecto” voy a poner todos los medios que pueda, por mi parte, por no terminar ningún proyecto más “cuan paracaidista”,  a una velocidad y altura de vértigo.  Tengo todo el fin de semana, el lunes y el martes para, tranquilamente, dar por finalizada mi colaboración en #rompiendomoldes. Como su propio nombre dice, hemos intentado hacer bastantes cosas de una forma distinta, siempre que se ha podido.

Por mi parte, este ha sido mi segundo proyecto 100% Artesano. Como todo lo nuevo o diferente, cuesta más, pero yo sigo apostando fuerte por el cambio. Como siempre, no es fácil cambiar y menos en organizaciones donde durante muchos años se ha trabajado de otro modo y que además se han obtenido grandes beneficios.

A seguir adelante y como decía el gran Antonio Machado: “Caminante no hay camino, se hace camino al andar”, a partir del 15 de Octubre a  planificar y esperar con ilusión mi siguiente “puzzle”.

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